Salir con la prevención del abuso

LIBERABIT. Lima (Perú) 11: 19-24, 2005FACTORES PROTECTORES EN LA PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL 21 mas más frecuentes del trauma son, vueltas al pasado 1. Motivación del agresor para cometer el abuso. En y sueños con representación del suceso ocurrido, este sentido, los estudios establecen distintas cate-insomnio y depresión. Consejos sobre la prevención del abuso de sustancias Cuándo hay que empezar a hablar sobre En cualquier momento en relacionado con las drogas, antes de contestar dispone a fin de complementar Debe comenzar desde las primeras edades. La información edad y del grado de madurez A los niños muy pequeños basta las drogas son perjudiciales para ... La organización que presido, Ecuador Dice No Más, lanzará el 1 de abril, mes internacional de la prevención del abuso sexual contra la infancia, la adaptación para aprender desde casa, de su ... La prevención del abuso sexual es responsabilidad de todas las personas dentro de la comunidad. Usted puede tomar medidas para estar segura, mientras disfruta de una vida social y activa. La clave es conocer más acerca del tema y seguir consejos prácticos para protegerse a sí misma y a sus amistades. Mes Nacional de Prevención del Abuso de Menores Abril es el Mes Nacional de Prevención del Abuso de Menores. Nuestros Niños son el más valioso regalo de Dios. Para obtener mas información sobre como proteger a nuestros niños, comuníquese con: Jan Rayburn, Safe Environment Coordinator, 305-762-1250. Predominio del Abuso Sexual en la Sociedad Agradecimientos El presente texto, llamado Abuso de drogas: tratamiento y rehabilitación –Guía práctica de planificación y aplicación, fue encomendado por la Sección de Reducción de la Demanda del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización 1-800-273-TALK (1-800-273-8255) para la prevención del suicidio 1-800-985-5990 si necesita apoyo luego de un desastre o emergencia 1‑877‑SAMHSA7 ( 1‑877‑726‑4727 ) para obtener derivaciones de tratamientos de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA, sigla en inglés) Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia (Cepasi): [email protected] Red por la Infancia: [email protected] Adultxs por los derechos ... Si puedes, escribe un diario sobre las experiencias que has estado pasando para comenzar a reconocer las realidades del abuso. Comparte la verdad con un profesional de salud mental de confianza, defensores de la violencia doméstica, miembros de la familia, amigos o compañeros. Prevención del abuso. La prevención del abuso de benzodiacepinas exige el control estricto de la prescripción de estos fármacos así como el diseño de un plan terapéutico que incluya los objetivos a corto plazo, y la evaluación periódica de la eficacia y la toxicidad asociada con el tratamiento farmacológico.

Carta abierta a las feministas

2019.01.09 14:59 Asperger_Mgtow Carta abierta a las feministas

http://argentinatoday.org/2019/01/09/carta-abierta-al-colectivo-de-actrices-argentinas-por-carlos-balmaceda/
De mi mayor consideración: Les escribo en mi carácter de dramaturgo, actor y periodista, profundamente conmovido por las consecuencias políticas que su denuncia, -promovida en torno al presunto abuso sufrido por Thelma Fardín-, está desatando en la sociedad argentina.
Una nueva dinámica de vínculos, estigmatizaciones y prejuicios se ha iniciado a partir de la magnitud de su acto, y los efectos no deseados podrían convertirse incluso en un baldón para su propia causa, afectada por los arrebatos coléricos de una sociedad particularmente sensibilizada por estos eventos. Los episodios ocurridos en los últimos quince días, que incluyen dos suicidios instigados por los llamados “escraches”, evocan a ese aprendiz de brujo que, desbordado por su magia, pierde el control de sus actos con resultados catastróficos. Nadie, en este contexto de polarización, parece interesado en detener esta bola de nieve que solo beneficiará a los agentes de la distracción y el conflicto, jugando a favor de la manipulación de los poderosos y los intereses de una ingeniería social que busca dominarnos a través de la división entre argentinos. Por eso quiero llegar a ustedes, con el fin de que podamos debatir con franqueza y profundidad sobre las consecuencias de estos episodios. La justicia de su causa no puede ocultarles que ustedes ejecutaron una puesta en escena contando con la familiaridad y cercanía que otorgan la pantalla de cine o de televisión, y disponiendo de un oficio que las ha entrenado para emocionar a los espectadores, lo que les otorga un plus a la hora de convencer. Es decir, ustedes sabían que al convocar a su reclamo, contaban con una simpatía atizada por su condición de mujeres y su popularidad como actrices. De manera que ese pronunciamiento contó con una eficacia simbólica que ningún otro colectivo, profesional o artístico, dispone. Su oficio es el de la mímesis, la reproducción del drama y la evocación de la emoción. Como actor y dramaturgo, lejos estoy de criticar esa condición, inseparable hasta cierto punto de la propia identidad fogueada en la dialéctica de nuestro arte. Pero lo que es indiscutible es que esa eficacia potencia cualquier influencia sobre su público. Bien lo sabe la generación de actrices de la propia Thelma, que han visto crecer a sus “fans” adquiriendo no solo el merchandising, sino también la estética, la forma de relacionarse y hasta el lenguaje de los personajes que admiraban. Ustedes deberían haber sabido entonces que el efecto de la denuncia traspasaría largamente la dimensión racional de la empatía y produciría los resultados que, en horas, se desataron. Si no lo evaluaron todavía, con todo respeto las invito a esa reflexión, que podrá ahorrarnos conflictos, manipulaciones e incluso nuevas muertes. Por otra parte, su solidaridad con Thelma, la incuestionable búsqueda de justicia en torno a un hecho aborrecible, no debería distraerlas del contexto mundial en el que su acto se realiza, cuando las políticas de género se han convertido en un caballo de Troya: surgidas de espacios académicos ajenos a nuestra realidad, financiadas por fundaciones con sede en el norte del planeta, su irrupción en Argentina pretende vulnerar la construcción de una matriz nacional y popular, que recupere no solo las riquezas enajenadas por la actual gestión de gobierno, sino también nuestras más valiosas tradiciones culturales. Ayer mismo, en Brasil, hemos podido ver cómo el propio Bolsonaro prometió combatir la ideología de género, que, al fin, actúa como un juego de pinzas: introduce una polémica estéril, ajena a las necesidades nacionales, y al mismo tiempo crea su propio cuco reaccionario. Al mimetizarse con la ideología de género, diversos feminismos han sido arrastrados a esta falsa disyuntiva, sufriendo entonces el rechazo de una parte mayoritaria de la población, que ve en esta prédica un ataque a sus creencias y costumbres. Como colectivo político, ustedes deben definir si serán arrastradas por esta ola o si se sumarán a un feminismo de inspiración nacional y popular. Por ahora, su organización se alista, por acción u omisión, en ese bando que milita la disolución nacional y la división entre compatriotas, porque más allá de dos ejes, -la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la difusión de denuncias por abusos-, no puede advertirse cuáles son sus objetivos. Y si son una organización política, necesariamente deben confluir en un movimiento que las vertebre y aloje sus reivindicaciones. Que se entienda, nadie pretende bajarle el precio ni a los pasos que han dado ni a la absoluta justicia de sus planteos, pero el rumbo que llevan se encamina hacia una colisión con el sentido común, y está dejando a la vera del camino un costo que se mide en vidas, que algunos consideran con impiedad y cinismo, “daños colaterales”. Me refiero a los hombres que han muerto en medio de sus reclamos, provocados por quienes ejecutan su escrache mediático. El caso que encuentra mayor contigüidad temporal entre su denuncia pública y sus consecuencias, es el del director de Deportes de San Pedro, Luis María Domínguez, que se ahorcó apenas supo que una presunta víctima lo denunció en un video. Ustedes son un colectivo político y tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Esa mujer grabó el video con su acusación a las pocas horas de vuestra propia denuncia. Es decir, se sintió respaldada en cierto modo por lo que vio en los medios, y accionó en consecuencia. Al día de la fecha, todavía no se ha presentado en la justicia, no hubo una sola prueba de que Domínguez la hubiese violado y el hermano de la víctima, aludido en el mismo video, ha tenido el tiempo suficiente para fugarse, amenazar a la víctima o cambiar sus hábitos en función de la denuncia mediática. La hermana del presunto violador, mujer que por sus dichos se adivina ecuánime y piadosa, se ha querido poner en contacto con la denunciante, pero hasta ahora se ha negado incluso a ese intercambio que podría confortarla y hasta ofrecerle una perspectiva de lo que ha hecho, porque en definitiva, su denuncia tuvo una consecuencia: indujo a un hombre, culpable o no, al suicidio. Y eso ocurrió a horas de la denuncia de Thelma Fardín que ustedes solidariamente acompañaron. Como actrices, conocen esa advertencia televisiva que reza “niños, no intenten hacer esto en sus casas”. Ese mismo espíritu es el que ustedes deberían tener en cuenta al realizar una denuncia con tamaño peso emocional y andamiaje simbólico. Frente a ese efecto de contagio, ustedes, como el colectivo político que son, no fueron capaces de obrar, produciendo un nuevo pronunciamiento. De hecho, se han limitado a esa denuncia, sin ahondar en sus consecuencias. Y eso produjo otra muerte a unos diez días de su presentación televisada, la de Agustín Muñoz, adolescente de Bariloche acusado falsamente por una amiga. Dieciocho años, señalado por su entorno social, escrachado en las redes, la propia denunciante pidió disculpas y confesó su mentira, pero fue demasiado tarde. En la cultura del escrache, todos podemos ser acusados, sin pruebas, sin presentaciones judiciales, sostenida la imputación por el clima imperante –los hombres son potencialmente violadores y asesinos-, y una consigna –“yo sí te creo, hermana”-. Horas antes de que se produjera su anuncio, la antropóloga Rita Segato, baluarte del pensamiento feminista, había advertido sobre las consecuencias de los escraches y el punitivismo que algunos feminismos estaban ejerciendo, señalando que de persistir en ese camino, solo se estaría cambiando de mano al látigo del dominio patriarcal. Esta voz autorizada todavía no ha sido escuchada, ninguna de ustedes ha recogido el guante y elaborado una reflexión, que se impone después de estos dos suicidios producidos en el término de una semana. Alegarán que la denuncia de Thelma fue realizada en sede judicial y que eso la distingue de aquellas que no concurrieron por esos canales legales. Es cierto, la formalidad ante la ley es bienvenida, pero el impacto mediático es el que ha determinado una condena social de tal magnitud que el denunciado Juan Darthés ya ha perdido toda chance de defensa ante una opinión pública que, en virtud de la contundente puesta en escena detallada, dio su veredicto. Y lo que como organización política deberían tener en cuenta, es que los episodios de San Pedro y Bariloche, sin denuncia judicial mediante, ocurrieron al influjo de esta situación. No fueron los únicos casos. Las denuncias dentro del ámbito político se multiplicaron al día siguiente de su pronunciamiento, y, exceptuando la imputación al senador Marino, realizada en sede judicial y con un relato preciso y detallado, todas fueron lanzadas a las redes sin posibilidad de que los señalados puedan ejercer derecho a defensa alguno. Básicamente, dada la unanimidad que se ha instalado en virtud del clima descripto, el buen nombre y honor de los imputados han sido dañados definitivamente. En vuestro accionar, y en las opiniones generalizadas de una mayoría importante de mujeres, estos actos de “justicia por video propio”, parecen satisfacer una demanda que se convierte en venganza lisa y llana; y así, se actúa como si la causa ameritara la caza y la delación, el aislamiento social del hombre, e incluso, el disciplinamiento entre los niños y adolescentes, que crecen con la presunción de un “pecado original”: el haber nacido hombres. El efecto contagio no se detiene. Si bien algunos casos se registraron antes de su presentación, otros se multiplican, como las denuncias en el ámbito político, al influjo de su acto. En las escuelas, primarias y secundarias, se cuentan centenares de casos, y, de no atemperarse este clima social, se producirán muchísimos más en el siguiente ciclo lectivo. Se sabe de un colegio de la localidad de Banfield donde se han promovido varios escraches, y en Mendoza, los propios varones acusados en las redes, contraatacaron con una presentación judicial. Como colectivo político, no puede serles ajena una mirada estratégica: como mencionáramos, ayer mismo Bolsonaro asumió en Brasil, favorecido por un eje de campaña fuertemente influido por la ideología de género: el lema “Ele nao”, disparó sus preferencias electorales no bien se realizó una multitudinaria convocatoria bajo esa consigna. Es que junto con sus reivindicaciones, justas, indiscutibles, necesarias, impostergables, cabalgan las agendas de organizaciones no gubernamentales que han decidido convertirlas, como ya se ha dicho, en un Caballo de Troya. De esto, lamentablemente, no se puede hablar. Las referentes de algunos feminismos se niegan de plano, como si examinar esta cuestión comportara una complicidad con esas agencias internacionales, o como si el delimitar la acción propia de esa influencia, significara rebajar las conquistas conseguidas por el campo feminista. Una mirada parcial y superflua puede conducir a errores garrafales en la interpretación de lo que ocurre en torno al feminismo en el centro y la periferia, lo que puede desencadenarse si se siguen, sin un sentido crítico, tendencias y personajes referenciados como “feministas”. Las paradojas que se producen a partir de este sesgo son múltiples y dolorosas: movimientos feministas del primer mundo, como el “me too”, en los que ustedes suelen referenciarse, reivindican a Hillary Clinton, y la oponen a Donald Trump, recibido al inicio de su mandato con una de las más grandes movilizaciones en la historia de los Estados Unidos, que lo repudió por misógino. Sin embargo, quien representa el brazo femigenocida del imperio es esa mujer, con cientos de miles las víctimas que fueron torturadas, violadas, asesinadas, vendidas o casadas a la fuerza luego de que Clinton desatara la campaña más salvaje de la que se tenga memoria en Medio Oriente. Es una época compleja, en la que no se puede confundir lo central con lo accesorio. Vaya entonces este ejemplo: Gal Gadot, una colega suya que encarnó a la Mujer Maravilla en sus últimas versiones cinematográficas, creó un protocolo de producción contra la misoginia en estas producciones, lo cual es irreprochable y necesario. Pero Gal Gadot es a la vez una entrenadora de élite del ejército israelí que solo en el año 2014 asesinó a cerca de un millar de mujeres palestinas, más de quinientos niños y niñas, y que encarcela a diario sin ningún tipo de proceso judicial a adolescentes como Ahed Tamimi, que permaneció ocho meses presa en una mazmorra del régimen. El protocolo es lo accesorio, la matanza es central. Concurrir al país ocupante para promocionar producciones como “Patito feo”, tan populares en ese lugar, y no hacer una sola mención de todos esos atropellos contra las mujeres, sería la perfecta representación de esa perversa paradoja. Y en el caso de Thelma, ese eje estratégico también está ausente. La denuncia en la justicia nicaragüense, responsable, necesaria, valiente, se hizo a través de una ONG financiada por George Soros a la que se le quitó su personería jurídica una semana después del episodio. La república hermana de Nicaragua está envuelta en una serie de acciones golpistas, y esta ONG no fue ajena a estas maniobras. Si Thelma o su abogada juzgaron que ese era el canal más adecuado, el que ofrecía mayor contundencia a la demanda, como colectivo político ustedes no pueden dejar de evaluar estas circunstancias. Y no hay un solo pronunciamiento ni declaración de su parte que manifieste algún tipo de prevención, o que se aparte de la instrumentación política de la que, sin saberlo, pueden formar parte. Ustedes se constituyeron como colectivo cuando se planteó el debate sobre el aborto. En esas circunstancias, tampoco evaluaron su posible uso político. Y hoy, a seis meses de fracasada esa iniciativa, el diputado oficialista Lipovetsky anuncia que en marzo volverá a presentar la discusión en el Congreso. Sin Ministerio de Salud, con partidas absolutamente desfinanciadas para la atención de niños y mujeres, con hospitales en estado de absoluta precariedad, sin fondos, incluso, para los institutos que atienden los reclamos específicos de género, es claro que este debate es planteado como un distractivo, y que materialmente es imposible de implementar, lo que nos convoca a que pensemos juntos en la cruel paradoja de una presunta conquista en medio de la más pavorosa derrota social, económica y política que sufre el pueblo argentino. Para que se entienda entonces, cuando en esta carta hablamos de “mirada estratégica”, nos referimos a la observación aguda y sin anteojeras de la realidad, de los poderes que operan por detrás, y de la instrumentación posible de su causa. La sensación que reina en nuestra sociedad, es que ciertos feminismos punitivistas y misándricos, han perdido la brújula, con agresiones gratuitas, provocaciones insensatas y alardes irreverentes que terminan alejando a todo posible aliado, e incluso a muchas mujeres. En este sentido, el suicidio de María Luz Baravalle, docente de la UNNE, es particularmente doloroso: una feminista, acosada por sus propias compañeras de militancia, decide quitarse la vida. El episodio ilustra que una vez puesto en práctica el mecanismo de la difamación pública, nadie está a salvo de salir indemne. Se impone, entonces, una cuota de diálogo y responsabilidad, que, como colectivo, hasta ahora ustedes le han negado a la sociedad argentina. Por el contrario, una estética de la protesta, una puesta en escena del reclamo, las asocia con estos sectores, y si ustedes no son capaces de advertirlo, dada la polarización del conflicto, quedarán implicadas en ese espacio de rechazo. Se insiste en que como organización política, la reflexión con vías a operar sobre la realidad, es central, de lo contrario, corren el riesgo de que la irresponsabilidad y la liviandad terminen dinamitando sus propia construcción. En los meses precedentes, tuvieron ustedes señales de lo que se comenzaba a gestar. A principios de noviembre, un prestigioso director y docente de teatro, Omar Pacheco, decidió quitarse la vida luego de un escrache. En aquel caso, no medió ningún tipo de presentación judicial, y el colectivo “Ni una menos”, así como la socióloga María Pía López se pronunciaron en un medio definiendo el episodio como “un muerto que les habían arrojado” La expresión no podía ser menos feliz, inoportuna e impiadosa; revelaba que no estaban dispuestas a revisar la metodología, y que las consecuencias de tales actos siempre reposarían en el eventual victimario. Nadie puede estar en desacuerdo con la justicia de sus reclamos, nadie puede dejar de acompañar su marcha, nadie les negará el aliento y apoyo frente a una causa que dignifica a la humanidad, pero en la dinámica social que se ha desencadenado y que ustedes, posiblemente de manera involuntaria, han favorecido, se produce un efecto no deseado: el estado de derecho se encuentra en peligro. El tono exaltado, airado, histérico, de las intervenciones mediáticas, vuelve trivial a una cuestión en la que se juegan nuestras garantías constitucionales. Voces más prudentes y calmas nos ofrecen una perspectiva más equilibrada. Citamos aquí a la abogada Débora Huczek: “La honestidad no es una cuestión de género, sino de identidad, una verdadera elección. Estoy llevando causas de hombres que son víctimas de los movimientos feministas, de mujeres que utilizan cualquier pretexto basado en el género para difamar. Estos hombres, víctimas de falsas acusaciones, deben lidiar en los Tribunales para reivindicar su honor. Luego de haber sido públicamente humillados sólo por ser hombres, por pensar distinto. Porque ahora ninguno puede hablar sin temor a ser catalogado como misógino. (…). Ya no hay versiones que confrontar y se impone una verdad absoluta, sin importar lo que determine la Justicia”. Débora Huczek es abogada, es feminista, afirma que jamás defendería a un violador, es una mujer de derecho, profundamente preocupada por lo que pueda pasar en torno a la ley, o a su ausencia, en virtud de estas prácticas que la soslayan. Seguimos citándola: “es en la Justicia, y con las debidas garantías constitucionales, donde se deben debatir todas las cuestiones. No debemos olvidar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. (…). No se trata de a quien le creo, no entro en ese juego perverso. (…) Sólo defiendo mi derecho a cuestionar, a reflexionar, a expresarme y principalmente a cuidar celosamente el cumplimiento de nuestra valiosa Constitución Nacional”. Quiero cerrar esta carta abierta, haciendo algunas aclaraciones personales: hace poco menos de un año, un suicidio ocurrido en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos.Aires llamó mi atención. Se trataba de un hombre acusado por una de sus alumnas de tenis, que denunciaba un episodio que había sucedido doce años antes. La presentación, efectuada en una página de Facebook que luego fue bajada, constaba de unas pocas líneas escritas y había sido firmada con seudónimo. Sin embargo, el efecto en el infierno grande de un pueblo chico fue devastador. Aquel hombre se suicidó a los pocos días. La acusadora jamás amplió su denuncia. Ese episodio me puso sobre alerta de lo que podría sobrevenir si, una vez instalada hegemónicamente la consigna “yo te creo, hermana”, un estado de sospecha se imponía sobre todos los hombres. Hoy, las versiones circulantes sobre la reputación de cualquier persona se pueden tejer en cuestión de horas, y armarse con la misma metodología que la prensa hegemónica inficionó en el hábito y en la percepción de los ciudadanos argentinos: el “asesinato” de Nisman, el triple crimen de General Rodríguez “ordenado” por Aníbal Fernández o las cuentas en el exterior de Máximo Kirchner, son algunas de las múltiples invenciones que nos ha deparado esta época de posverdad. Yo mismo he tenido que desmontar operaciones en mi contra. Testimonios de personas que jamás me conocieron ni conocieron mi entorno, “amigas” de ex parejas que nunca conocí ni de las que oí hablar y lejanas conocidas que de pronto fungían de personas cercanas a esa intimidad, recitaban con una convicción digna de un testigo privilegiado, el relato de mis presuntas tropelías. En verdad, la única fuente de la que disponían era el rumor, unos chats y un perfil de Facebook que se abrió a fin de difamarme y luego se cerró. Recién entonces comprendí el poder de la sugestión y la necesidad de creer una especie si el sujeto mencionado no era del agrado del que propalaba la leyenda. Como se ha dicho, vivimos en la posverdad, donde una identidad falsa puede llevar a la muerte a una persona, y convencer a millones de su reputación, entonces, cómo no prevenirnos de este estado de sospecha. Todo lo que se ha dicho aquí, todas las prevenciones, todas las disquisiciones, no menguan ni por un segundo la justicia de sus reclamos ni la impostergable necesidad de terminar con la violencia contra las mujeres, sino que más bien propone las condiciones para que esta justicia sea eficaz, expeditiva y sujeta a la Ley. Ustedes conocen la historia de “Las brujas de Salem”, aquella obra maestra de Arthur Miller. Algunas de ustedes seguramente habrá sido Abigail, aquella niña-mujer en vínculo equívoco con John Proctor, que por despecho inventó una historia de diablos y embrujos. Todos sabemos cómo terminó esa historia: con linchamientos, como estos que se están produciendo ahora, con reputaciones deshechas, como las que ahora mismo se deshacen frente a nuestros ojos, y con algunos farsantes que aprovecharon la situación para cobrarse venganzas personales y apropiarse de un par de hectáreas de tierra. Entre otros aspectos, “Las brujas de Salem” nos enseña que la sugestión es una ilusión contagiosa y el punitivismo, una droga adictiva que pide más y más culpables, sin distinguir reos de inocentes. No permitamos que nuestro país sea Salem, no dejemos que algunos vivos de afuera, nos siembren de muertos adentro y se lleven unas cuantas hectáreas de tierra. No hay justicia por fuera de la Ley, así como no puede haber igualdad ni liberación de un sector, en un país colonizado por poderes trasnacionales. Por: Carlos Balmaceda

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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.04.29 17:03 Falkain ¿Consejos (para mujeres) para que ni las agredan sexualemente y no las violen? Leed esto majos..

Hoy toca salir por la noche. Has quedado con tus amigas y vais a ir de bares y a bailar después. Antes, te vistes con la ropa con la que te ves guapa, te maquillas, te peinas y hasta es posible que decidas ponerte unos tacones y que llenes tu bolso de tiritas por si le hacen a tus pies aquello que los tacones hacen: destrozarlos. Te miras al espejo unas cuantas veces para confirmar que te gusta cómo te has vestido, te sientes guapa (sin pensar en si la imagen que tienes es realmente la que te gusta o la que le gusta al patriarcado, porque ese es otro tema) y contenta porque te apetece ver a tus amigas y pasártelo bien. La noche transcurre sin incidentes, aparte de los típicos moscones molestos, algún piropo que no te apetecía oír y un par de babosos que te han mirado de una forma que ha hecho que la piel se te erizara, pero vamos, lo normal (¿o no debería ser lo normal?). Se ha hecho tarde y te duelen los pies. Probablemente te hayas preguntado un par de veces por qué has tenido que ponerte esos zapatos o esa falda que no te deja sentarte con comodidad, pero tus amigas te han dicho lo guapa que estás y ese chico que te gusta también, así que te sientes atractiva y contenta e incluso es posible que un poco más contenta de la cuenta gracias al último chupito al que el camarero ha insistido en invitaros. Te despides de tus amigas que viven en otro barrio, pero, antes de irte, todas te dicen que tengas cuidado y que escribas al llegar o cosas así, porque las mujeres sabemos que cuando una va sola a esas horas siempre corre algún riesgo. Sales de la discoteca y piensas en coger un taxi, pero vives a 15 minutos y te has gastado más dinero del que debías esta noche, así que empiezas a caminar. De camino a tu casa hay zonas iluminadas y zonas que no lo están tanto, pero es un trayecto relativamente seguro que haces a menudo. A estas horas ya no queda mucha gente por la calle. Delante de ti, una pareja que camina de la mano se mete en un portal cercano y, de pronto, te ves sola. Sacas el móvil o lo llevas en el bolsillo del abrigo, jugueteas con las llaves y cosas así. Alguien dijo algo en un programa de la tele sobre llevar las llaves en la mano, para que parezca que estás a punto de llegar. Empiezas a sentir un poco de miedo, pero te dices que eres tonta, que no va a pasar nada. Que has visto demasiadas películas. Al cruzar el parque, un hombre se acerca y camina detrás de ti. No lo ves, aunque oyes sus pasos cerca. Ahora sí estás asustada, pero no quieres que se te note. Por un lado crees que estás siendo ridícula: «Solo es alguien que va a su casa», te dices. Por otro lado, otra vocecilla te pregunta: «¿Y si no?». Llegados a este punto y como correr sería absurdo porque, primero, no sabes si te persiguen y, segundo, llevas esos malditos tacones, sacas el móvil y finges que hablas con tu novio o con tu padre. Te aseguras de decir en alto que ahora mismo llegas o que os encontráis en la próxima esquina, pero al mismo tiempo te sientes algo ridícula, porque el hombre que va detrás puede no tener el más mínimo interés ni en ti ni en tu conversación. De pronto te sientes culpable por tu aspecto: «Si no me hubiera puesto esta falda tan corta, si me hubiera pintado menos…». Al poco llegas a tu casa. Respiras tranquila y sientes que te has asustado por nada. Aun así, mandas un mensaje a tus amigas para que sepan que estás bien. La vida de una mujer transcurre entre situaciones tan absurdas como estas. Y no absurdas por el miedo, sino por tener que vivirlo. Absurdo por esa normalización de la violencia a la que somos sometidas mediante el miedo. Sabes desde niña que eres una víctima potencial de desalmados que pueden usar tu cuerpo a placer en cualquier momento y, al mismo tiempo, la sociedad te obliga a enseñarlo y a embutirlo en una talla 36, aunque si finalmente ocurre lo peor, eso se usará para condenar tu conducta porque se entiende, supongo, que en toda relación sexual no consentida también participan dos, el que agrede y la que se ha buscado que la agredan por vestirse como una puta.
En España, de todos los delitos denunciados, menos del 1% es una agresión sexual y en las cárceles tan solo el 5% de presos cumplen condena por este tipo de delito. La incidencia de las agresiones sexuales es muy baja en comparación con otros hechos típicos y aun así, la alarma social que generan es altísima, aunque no me queda claro si esa alarma es, en ciertos casos, por verdadera empatía hacia el infierno que ha vivido (y vivirá) la víctima o por algo mucho más relacionado con la cosificación de la mujer y esa cultura del “machismo amable” que se empeña en tratarnos a las mujeres como objetos preciosos a los que proteger. No digo, desde luego, que se deba restar importancia a tales actos, nada podría estar más lejos de mi planteamiento viendo que la cultura de la violación se perpetúa en cada sociedad de nuestro planeta, pero sí creo que habría que ver el asunto desde una dimensión más realista atacando el problema desde su origen. Vamos a matizar: el índice de violaciones es bajo, pero el de agresiones y abusos, no. Cada una de nosotras ha sufrido a lo largo de su vida algún tipo de manifestación de esta forma de violencia machista, bien sea en el colegio, cuando los compañeros jugaban a tocar el culo o levantar la falda de las chicas, bien por algún profesor de gimnasia más sobón de la cuenta, cuando vamos en el metro y un tipo decide frotarse con nosotras, cuando por la noche alguien se pega demasiado mientras bailas, cuando un ligue no entiende la palabra no a la primera… Es una violencia constante que hemos sufrido y sufrimos a lo largo de nuestra vida todas y cada una de nosotras y, sin embargo, nadie se lleva las manos a la cabeza por ello incluso se frivoliza al respecto. Una mujer vive su vida como víctima desde que es una niña, porque sí, los hombres son los victimarios, pero tu obligación como mujer es no provocarlos, ya que al parecer la sociedad supone que el nacer varón te convierte en un ser desprovisto de voluntad, un violador nato, atávico, que al ver a una mujer atractiva pierde completamente la racionalidad y la ataca cual león hambriento tras gacela coja. Si nos ponemos a pensarlo fríamente, esta cultura, esta sobredimensión del fenómeno de la violación y la despenalización social de las conductas diarias que finalmente desembocan en la agresión, hacen que todas las mujeres seamos víctimas constantes y vivamos bajo un estado de paranoia absoluto. Cuando agreden a una nos agreden a todas, porque el miedo se contagia y se expande como las ondas en el agua. Vivimos así. Eso es lo más sangrante. Sabemos que no debemos ir solas, que no debemos hablar con extraños, hacer autostop, vestir de determinada manera, beber más de la cuenta… Sabemos que nos pueden dañar y vivimos suponiendo que puede pasarnos en cualquier momento, algo que es tan sumamente aberrante que no comprendo cómo no nos ha dado todavía por llevar un hacha en el bolso. Por el contrario, los hombres no saben qué deben hacer para cambiar esto y probablemente la mayoría de ellos ni siquiera se plantean cuál es nuestra situación y qué medidas podrían tomar para que nos sintamos más seguras y no vivamos con miedo. Y para rizar el rizo, el Gobierno crea una lista para prevenir las agresiones sexuales (por si aún no teníamos bastante miedo) en la que nos dice cosas como que corramos las cortinas de casa y dejemos luces de varias habitaciones encendidas para que no parezca que estamos solas, que no caminemos por zonas solitarias ni solas ni acompañadas, que no pongamos en el buzón más que las iniciales o mi favorita: «Antes de aparcar su vehículo mire a su alrededor, por si percibiera la presencia de personas sospechosas (¿perdona? ¿llevan algún tipo de estigma reconocible?, ¿un cartel luminoso acaso?). Haga lo mismo cuando se disponga a utilizar su coche. Antes de entrar, observe su interior. Podría encontrarse algún intruso agazapado en la parte trasera». Porque ya no se trata solo de culpabilizar a la mujer, no. Se trata de atemorizarla hasta extremos patológicos, pero claro, por su bien, no vaya a ser que un pobre chiquillo con las hormonas descontroladas vaya y la viole. ¡Por Dios! ¿En qué cabeza cabe? Ninguna de estas listas tan bien pensadas dice a los hombres qué pueden hacer para no agredir a una mujer y ni siquiera les dicen qué hacer para diferenciarse de un violador o cómo hacer para no asustarnos cuando vamos solas por la calle (algo tan simple como «no seas capullo y cámbiate de acera» no sería para tanto ¿no?). Es más, tampoco hay una lista de recomendaciones que les digan a los hombres qué hacer si ven que otro está agrediendo a una mujer. Pero, además, estas recomendaciones no son solamente injustas, machistas y poco realistas, es que encima son contraproducentes, porque en la mayoría de las agresiones sexuales, agresor y víctima se conocían, es decir, que tú le pides a Pepe, tu amigo del alma, que te acompañe a casa porque el Gobierno te ha dicho que no vayas sola por la noche y llega Pepe y te viola. Es más, igual Pepe no te hace nada, pero cuando llegas a casa resulta que tu padrastro ha bebido más de la cuenta y va y te viola. O puede que estés casada y que al llegar a casa tu marido decida que hoy le apetece mambo quieras tú o no, porque para eso eres SU mujer. Finalmente, parece que el mayor riesgo que tenemos de sufrir abusos o agresiones sexuales es teniendo cualquier tipo de relación con hombres, pero de eso no dicen nada las fantásticas recomendaciones gubernamentales, porque ya sería lo más. ¿Y de quién es la culpa de que te violen? Pues dependiendo del juez o jueza que te toque, será tuya o del violador, o generalmente de los dos (eso si te atreves a denunciar), porque se valorará si pusiste o no resistencia, si habías bebido o no, si llevabas vaqueros o falda, etc. Se verá cuál es tu parte en todo este asunto, porque sí, la victimodogmática se expande a estos delitos nos parezca correcto o no. Y la sociedad tomará cartas en el asunto y opinará sobre ti, sobre si la denuncia es falsa o sobre si en el fondo lo querías, ¡la carnaza está en la mesa, vamos a darnos un festín! ¿Y qué hacemos entonces? Resulta que una forma de prevención es concienciar a la víctima de un delito de qué cosas debe o no debe hacer para protegerse. Y eso es eficaz. La eficacia es un concepto que nos gusta mucho en esta sociedad capitalista, claro, pero ¿qué pasa si la eficacia está reñida con la ética, con la justicia? Pues que no sirve para nada. Por ejemplo, eficaz podría ser el toque de queda para todos los varones a partir de las 8 de la tarde. Eficaz también sería la amputación de piernas, brazos y miembro a los agresores sexuales. Eficaz para evitar la reincidencia es matar a todo delincuente condenado por cualquier delito o eficaz es que pongan una cámara en cada hogar y un chip rastreador a cada uno de nosotros. Pero si la eficacia daña, si colisiona con los derechos fundamentales del individuo, estas políticas no sirven para nada. Son socialmente dañinas y no deberían considerarse. Personalmente creo que no hay justificación alguna en una lista de recomendaciones que suponen atemorizar a las mujeres y limitar nuestra libertad. No hay excusa razonable para que el Gobierno me diga por dónde puedo andar o qué debo poner en mi buzón y, por supuesto, las luces que debo encender cuando, además, no me pagan la factura de la luz. Las recomendaciones culpabilizan sí o sí a las mujeres porque nos hacen parte activa del delito (vaya, me han violado porque olvidé mi silbato). Se debe invertir, por tanto, en concienciación y educación del victimario y, si cabe alguna lista, que sea para ellos no para nosotras.
Por Milena García.
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2015.08.20 14:28 Laninfaazul Incorrecto por inconsciencia popular

Buenos días personas, un abrazo gente, recapacito y caigo... Ahora caigo? Que me pasaba, que nos pasó? Viendo la tele, por casualidad, encendida de fondo mientras juego con el móvil. Parada sin hacer nada cuando lo que me pasó y cuando lo que nos pasó a muchos hizo que no podamos levantarnos, sin oportunidades ahora tras conformarnos con el formato de la imposición de impuestos excesivos con los que abusaron mientras pudieron, medidas que siguen sin cambiar y que siguen ahogando hasta matar a autónomos, cayendo por necesidad pues la corrupción llegó a tal punto que se salvaba el culo todo quisqui por encima y pagaba la deuda de todos ellos el autónomo, pobre tonto ignorante subcontratado sobre quien recaía el peso de entregar tada la documentación acreditando el pago al corriente de cuantas tasas e impuestos, seguros de responsabilidad civil y otros, cursos de prevención... Bueno quien estubo a mi altura en ese ultimo peldaño por abajo, sabe que quiero decir... Mucho peso para el más pequeño, muy poco co peso para los de peldaños superiores (contratistas adjudicados y subcontratados superiores en el escalafón) es decir los superiores se servian de nuestra documentación, la cual me exigían tener para pagarme posteriormente las facturas de los trabajos que realicé de los cuales destaco que todos los trabajadores a mi cargo recibieron sin excepción su sueldo... Tal vez esperaba el govierno que yo no cumpliera, tal vez no eran capaces de ver que la corrupción es como una enfermedad contagiosa... Les daba igual quien pagara, desprotegida la pequeñisima empresa. Trampitas en esferas superiores y aros por los que pasabamos sin pensar pues así estaba montado el sistema... Nos exigían para cobrar una factura estar al cirriente de pago con hacienda y corriente de pago de S. S... En fin... Inconscientes burros fuimos... Y ahora estoy viendo la tele y aunque era de fondo mientras jugaba con el móvil... Pero me despertó el cerebro un comentario... No sé que ministro del govierno se dice que sugiere que en los viajes los diputados al viajar no lo hagan en primera clase.... Y yo me pregunto, no es de vergüenza que todavía se distinga entre primera y turista? No es aberrante que no exista una única clase en avión y tren que sea lo suficientemente maravillosa para cualquier persona? Una única sin clasismos... Señores representantes del estado español(todos los españoles) inadmisible, si no se puede una codear con cualquiera o si mi vecino de viaje no viste o no está educado correctamente, tal vez habría que usar el dinero de los abusos impuestos de exigencias al corriente de pago, tasas e impuestos desorbitados... Mal invertidos en gente que no se quiera apretar el cinturón ni por sólidaridad ahora, representantes que se creen superiores a quien representan... Por lo menos ya que yo jamas dejé a un trabajador a mi cargo sin su sueldo aunque me estrangularon hasta caer en este lodo de arena movediza del cual dudo que logre salir ni levantarme por las deudas, arruinada con mi empresa perdida ya y debiéndome facturas aún quien me contrataba porque yo era pequeña e insignificante mini empresa subcontratada sobre la que recaía toda la rebaba de quien se permitía la gran vida seguramente exigiendo la documentación al corriente de pago del incautas inconscientes como yo... Verme como me veo... Sin mover un dedo jugando al móvil... Quizás nunca aprenderé... Quizás aprendí e ingresé en PODEMOS. Gracias.
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2015.08.20 14:05 Laninfaazul Incorrecto por inconsciencia popular

Buenos días personas, un abrazo gente, recapacito y caigo... Ahora caigo? Que me pasaba, que nos pasó? Viendo la tele, por casualidad, encendida de fondo mientras juego con el móvil. Parada sin hacer nada cuando lo que me pasó y cuando lo que nos pasó a muchos hizo que no podamos levantarnos, sin oportunidades ahora tras conformarnos con el formato de la imposición de impuestos excesivos con los que abusaron mientras pudieron, medidas que siguen sin cambiar y que siguen ahogando hasta matar a autónomos, cayendo por necesidad pues la corrupción llegó a tal punto que se salvaba el culo todo quisqui por encima y pagaba la deuda de todos ellos el autónomo, pobre tonto ignorante subcontratado sobre quien recaía el peso de entregar tada la documentación acreditando el pago al corriente de cuantas tasas e impuestos, seguros de responsabilidad civil y otros, cursos de prevención... Bueno quien estubo a mi altura en ese ultimo peldaño por abajo, sabe que quiero decir... Mucho peso para el más pequeño, muy poco co peso para los de peldaños superiores (contratistas adjudicados y subcontratados superiores en el escalafón) es decir los superiores se servian de nuestra documentación, la cual me exigían tener para pagarme posteriormente las facturas de los trabajos que realicé de los cuales destaco que todos los trabajadores a mi cargo recibieron sin excepción su sueldo... Tal vez esperaba el govierno que yo no cumpliera, tal vez no eran capaces de ver que la corrupción es como una enfermedad contagiosa... Les daba igual quien pagara, desprotegida la pequeñisima empresa. Trampitas en esferas superiores y aros por los que pasabamos sin pensar pues así estaba montado el sistema... Nos exigían para cobrar una factura estar al cirriente de pago con hacienda y corriente de pago de S. S... En fin... Inconscientes burros fuimos... Y ahora estoy viendo la tele y aunque era de fondo mientras jugaba con el móvil... Pero me despertó el cerebro un comentario... No sé que ministro del govierno se dice que sugiere que en los viajes los diputados al viajar no lo hagan en primera clase.... Y yo me pregunto, no es de vergüenza que todavía se distinga entre primera y turista? No es aberrante que no exista una única clase en avión y tren que sea lo suficientemente maravillosa para cualquier persona? Una única sin clasismos... Señores representantes del estado español(todos los españoles) inadmisible, si no se puede una codear con cualquiera o si mi vecino de viaje no viste o no está educado correctamente, tal vez habría que usar el dinero de los abusos impuestos de exigencias al corriente de pago, tasas e impuestos desorbitados... Mal invertidos en gente que no se quiera apretar el cinturón ni por sólidaridad ahora, representantes que se creen superiores a quien representan... Por lo menos ya que yo jamas dejé a un trabajador a mi cargo sin su sueldo aunque me estrangularon hasta caer en este lodo de arena movediza del cual dudo que logre salir ni levantarme por las deudas, arruinada con mi empresa perdida ya y debiéndome facturas aún quien me contrataba porque yo era pequeña e insignificante mini empresa subcontratada sobre la que recaía toda la rebaba de quien se permitía la gran vida seguramente exigiendo la documentación al corriente de pago del incautas inconscientes como yo... Verme como me veo... Sin mover un dedo jugando al móvil... Quizás nunca aprenderé... Quizás aprendí e ingresé en PODEMOS. Gracias.
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2015.01.16 11:26 Davidllinares Proyecto Euskadi, Integral y Sostenible: Organizativo

Proyecto Euskadi, Integral y Sostenible
Propuestas Organizativas:
Aspiramos a:
-Una organización de Podemos Ahal Dugu Euskadi que sea reflejo y voz de todas sus realidades.
-Una organización en la que todas las cuadrillas y comarcas estén representadas, con sus necesidades particulares: Un Consejo Ciudadano Autonómico con representación equilibrada de todos los territorios de Euskadi, de sus comarcas y cuadrillas, tanto urbanas como rurales, de costa, de llanada, de valle, de montaña.
Propuestas Políticas:
Aspiramos a:
-Una Euskadi social, económica y ecológicamente sostenible
-Una Euskadi con una distribución equilibrada de sus riquezas
-Una Euskadi solidaria para con los más débiles. Que apoya e integra a las personas discapacitadas, a las personas desempleadas o con pocos recursos económicos y a quienes vienen de otras tierras, obligados a salir de sus países por la depredación que sufren del sistema global imperante
-Una Euskadi con una visión universal e internacionalista, que coopera por un mundo mejor y más justo, para [email protected] los habitantes de planeta, y en especial con los pueblos más necesitados
-Una Euskadi que cuida sus recursos naturales y los explota de forma equilibrada y sostenible. Donde cualquier proyecto financiero que afecte al modo de vida, a la economía o al medio natural, es sometido a información veraz y consulta pública
-Una Euskadi libre de la peligrosa central nuclear de Garoña y del fracking
-Una Euskadi generosa y trabajadora
-Una Euskadi con capacidad para decidir su futuro
-Una Euskadi donde la cultura llega a todos sus rincones, de lo urbano y de lo rural: cine-club, teatro, danza, música, pintura, escultura, arte,…al alcance de todas las personas. Que apoya y fomenta los proyectos culturales autogestionados para el desarrollo comunitario en los pueblos y ciudades, la producción artística de base, su formación y a las asociaciones de artistas, escritores, y artesanos.
-Una Euskadi donde la vivienda es un derecho para todas las personas, no un objeto de especulación para las que más tienen. Donde NINGUNA familia es desahuciada
-Una Euskadi con un sistema de Educación público, laico y de calidad, y que para ello dedica toda la inversión educativa pública a la Escuela Pública.
-Una Euskadi que apuesta por el empoderamiento de la mujer y la prevención o control de actitudes discriminatorias o abusos de género. Que apuesta por los derechos de homosexuales, transexuales y transgéneros.
-Una Euskadi bilingüe, respetuosa con ambas lenguas y enriquecida por su convivencia
-Una Euskadi con un sistema sanitario publico y de calidad, y que para ello dedica toda la inversión sanitaria pública a la Sanidad Pública
-Una Euskadi de la PAZ
-Una Euskadi que defiende el derecho de las victimas del terrorismo
-Una Euskadi que defiende los derechos de las personas presas, que reivindica activamente la abolición de medidas excepcionales como la dispersión y que participa en la defensa de las personas represaliadas por hechos relacionados con la injusticia social, en especial a las detenidas en movilizaciones contra leyes o normas injustas
-Una Euskadi que defiende los derechos de la infancia, la vejez y las personas enfermas, como parte de la población más sensible, y que para ellos protege con eficacia todos sus espacios, libres de contaminación ambiental, electromagnética, su flora, su fauna, su agua, su aire
-Una Euskadi que defiende el derecho de todos los animales, porque también son seres vivos de este planeta
-Una Euskadi donde las ciudades y las aldeas sean proyectadas con la participación protagonista de la ciudadanía, como un derecho básico
-Una Euskadi que priorice las necesidades básicas de tránsporte publico entre pueblos y ciudades. Donde nadie se queda “en tierra” . Donde todas las personas de cualquier pueblo puedan acceder a “los derechos de la ciudad” sin obstáculos
-Una Euskadi que reduce las emisiones de CO2 por el sobre-uso de vehículos particulares y fortalezca los sistemas para compartirlos y comunitarios
-Una Euskadi que realiza un consumo energético sostenible priorizando las energías renovables, las cooperativas de consumo local, los alimentos de producción ecológica
-Una Euskadi que defiende los intereses laborales de la ciudadanía trabajadora, autónoma, de las pequeñas empresas, porque entendemos que en ella está la sostenibilidad económica y social
-Una Euskadi que priorice el desarrollo rural, la cultura local, el rescate de las artes del autoconsumo popular, la producción agropecuaria a pequeña escala, así como la necesidad de realizarla bajo criterios de agroecología, agricultura regenerativa o cualquier medio que suponga producir con respeto al medio y salud de los consumidores
-Una Euskadi que reduzca el consumo energético de las viviendas mediante sistemas más eficientes y ecológicos, la autoproducción a través de energías renovables en viviendas o comunidades, y se oriente hacia la erradicación de la pobreza energética.
-Una Euskadi que acoja con generosidad al turismo, al de alto nivel y al que no lo es, porque entendemos que la mejor manera de crecer, desarrollar sinergias positivas, de tener apoyos y de que nos conozcan, es abriendo los brazos a todo el turismo amigo, sin distinción económica
-Una Euskadi donde el deporte es un derecho, parte de la salud y la vida. Que fomenta la cultura por el deporte popular, en todos sus variedades, y accesible para toda la ciudadanía, en las ciudades y en los pueblos, para todas las capacidades económicas
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